martes, 2 de noviembre de 2010

s.t.

la hermosa la

resistente la

asusencia

de

un beso para mi

columna azul claro bronceo el atardecer

solemnes

en escritura que desaparece la noche

enigmandola en signos incompletos

el dedo sobre tu labio hubo escrito

un silencio para tu adios

tu adios mas fuerte que mi..

tu adios

convertido en ti lejana

mas real de lo que tu eres

unica en mi pecho

apretado por el doble de tu mano ausente.

tu

el poder que hube tenido

de ser casual portal para ti

tu

que pudiste cortar margaritas nuevas

en  mi paisaje lleno de vinos agrios

y escritura hecha en cueros envejecidos

poder enredado en tu cabellera

de un movimiento oscuro

que vence a la noche triste con sus propias armas

poder dado por tu simple presencia cristalina

que he perdido por la rebelion de mis cortezas

y un disparo de crueles runas sobre  mi nombre

en anatema con el tuyo

de alegria gloriosa rosa claro

en fuga de ave blanca

contra la historia de mi tristeza.

la lluvia

asi camino los prados

con mis manos en los bolsillos

lento hacia el paisaje cerrado

en lo humedo y oscuro

bajo un cielo peligroso en luces

que muestran su desmesurado rostro

vulnerable en el dia que desaparece

en unas gargantas salvajes

donde se crea el aire calido de la tormenta

y es la lluvia

una voracidad del desorden sobre lo humano

anatema que dispersa mi nombre

en la sangre futura de las flores

y cristales fugaces sin espera

el insomne

el insomne debe estar atrapado en algun sueño

para que su insolencia no destruya la mañana

soportado en algun pulsar necio de existencia

donde la sangre se iguala con la tierra

y los objetos aflijidos y embrutecidos

en su materialidad y deshechos en la noche

ajitan su forma humana

en el ojo vidrioso y muerto

de una conciencia sin anhelo

entreteniendo y subyugando un espiritu

que lentamente escapa

por corredor de celulas que no comprende.

el insomne no tiene lapiz, no tiene silla junto al piano

el insomne une  su locura a una geometria abandonada

una geometria puesta en un desorden

como un ritual de regreso solar de los dormidos

el insomne ataca el centro del dia

poniendo un objeto blanco

de utilidad puramente melancolica

sobre la semilla y la fiebre

de inconclusas pero innecesarias cosas

que tejen un sol de hiero candente

con falacia y peligro y

equivocada repeticion  e insistencia

jueves, 21 de octubre de 2010

del poema de Czeslaw Milosz: Encuentro (version)

rumores apagados en la sala oscura
la sala dentro del paisaje vegetal de la noche
es un cubo incomprensible para pequeños seres feroces
que estaran inclinados muertos sobre una cruz del camino
 que los retiene atrae y reclama desde su primer dia en la tierra
el olvido pleno a cada paso necesita esa cruz para tomar lo suyo
pero una sonrisa dada, niña de lo muerto temprano
casual a un casual caminante en una jornada cualquiera sobre verdes y aromas
sera una oda ciclica y ostinada
murmurada por lo bajo en el asombro sin fin
y dira eternamente:
donde
donde esta ella
donde esta ella

la espera

una silla de madera
inexacta
hunde la habitacion en la espera
los paños polvorosos de las ventanas
aflojan su gravedad
deslizandose en una linea imperceptible
cuyo magnetismo proviene de un sol
o caricia (o intencion de un sol)
detenida ante la  prohibicion de ver un rostro humano
 geometria irregular de algunos libros
geometria irregular: perversos gnomos de lo cotidiano
dadas en las sombras que ponen charlas irreales
en una espacio emotivo  languido
por medio de suave temblor de lo oscuro
.....en una mente fragil
se inclina
el tiempo
cierra en las manos
la cabeza cae en el pecho: se hace borrosa
la fecha de un desencuentro
cuando las paredes olian un perfume artificial de rosas
un vaiven es lo vivo y esta en lugar de lo vivo
y hace de lo vivo una madeja en su cumulo de lanas
el piso de maderas roidas abre sus fauces de cedro
... y espera

la niña no esta

una habitacion sola
orden infantil amarillo y verde
numeros pares de sol y sombra
equidistancias
salvan
lo tenebroso en lo irregular
lo incompleto en el objeto brillante
la niña no esta
un vestidito de puntos rojo sobre blanco
arrugado sobre la cama es la muerte rosada
un grito sostenido
inaudible por el oido  cancino de lo humano
hace del nombre de esa niña
un doble oscuro en desvario
la habitacion sola afina sus angulos
y pudre sus colores en el corazon de una flor arrancada
suspiro
pero mi suspiro
apenas arroja un puñado de tierra humeda
y aire caliente
en una esfera casual e indiferente